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¿POR QUÉ SURGE EL CIDDH?
En diversas partes del mundo, la “Guerra contra las Drogas” empieza a percibir serias fracturas en su continuidad futura. No solamente en Europa, países como Holanda y Portugal emprenden caminos distintos. A nivel estatal, diversos Estados norteamericanos han decidido modificar sus políticas policiales, carcelarias y de salud pública, en lo que a drogas se refiere
Años antes, ciudades europeas puntuales como Liverpool, Zurich, Roma han iniciado prácticas y políticas públicas sobre prevención, educación, tratamiento del uso de drogas, basadas más en el pragmatismo, la ciencia, reconociendo que es necesario un enfoque que parta y culmine en el pleno respeto y promoción de los Derechos Humanos (salud, información, autonomía de la voluntad), pero también en la Reducción del Daño, como nuevo enfoque que permita aplicar políticas puntuales que reduzca los severos perjuicios que causan las políticas tradicionales de Control de Drogas basadas en la generalidades, la desinformación y la represión indiscriminada.
Tras 30 años de aplicación sin críticas ni evaluaciones veraces, los resultados en materia de Salud Pública, Desarrollo Rural, Relaciones Internacionales Seguridad y Orden Público, son poco halagadores y así lo reconocen las propias instancias de la ONU, de la Unión Europea e incluso, autoridades al interior de la Casa Blanca y el Congreso de los Estados Unidos, bajo la nueva administración del presidente Barack Obama. Solo falta América Latina, que cambie de paradigma, de modelo y de forma de pensar.
Muchas veces la Democracia en países frágiles institucionalmente, o los Derechos Humanos, se han visto socavados por la aplicación unilateral y monolítica de las Convenciones Internacionales de 1961, 1971 y 1988, además de diversas Declaraciones, Estrategias, reflejados en leyes modelo basadas en la interdicción, en la Reducción de la Oferta o la Demanda, según el caso.
Es tomando en cuenta estas malas experiencias que diversos países latinoamericanos comienzan a percibir la necesidad de cambios profundos en el diseño, la aplicación y la verificación de políticas. Cortes Constitucionales como la colombiana en 1994, la Corte Suprema argentina en el 2009, la Asamblea Constituyente ecuatoriana en el 2008 optan por corregir las líneas tradicionales de las políticas aplicadas por gobiernos que prefirieron el camino más sencillo: aplicar la receta de la ONU en materia de control de drogas, sin ninguna mirada a las particularidades locales.
Por ello surge el CIDDH, para impulsar en los países de América Latina los cambios normativos y de política, para alimentar aquellas que prefieran la revisión de lo tradicional –la aplicación indiscriminada del sistema penal- y la aplicación de enfoques basados en el pragmatismo y los resultados integrales; porque hay necesidad de revisar las causas profundas de los problemas de drogas y no los efectos más visibles e inmediatos.
Porque la Reducción de los Daños es una mirada nueva sobre los campos de la Justicia, el Desarrollo Rural, la Seguridad Ciudadana y la Seguridad Internacional, en lo que a lucha contra el narcotráfico se refiere. |
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